En  Madrid y sobre campo verde, se enfrentarán dos grandes del fútbol europeo. No hay duda de que en la capi, mucha gente guapa, de camisas con caballitos en el pecho y gafas de sol de último diseño, disfrutará en poder asistir a tal magno evento, o en su defecto y por desconocimiento del deporte en sí, a la celebración Chic que congregará llamativos deportivos y botellas de Moët & Chandon en las zonas Vips de selectos locales.

Además de la calidad futbolística que podremos observar, será una reunión de curiosos personajes. Si me centro en los actores patológicos del ambiente he de comentar lo siguiente.

Por un lado tendremos al Imperial Bayern de Munchen, cargado de sobriedad, racionalidad ante la pasión, y en sí misma, una máquina perfectamente engrasada que con sus pesados pies de plomo perseguirá su prefijado y bien estudiado objetivo hasta el final. Y todo ello bajo el mando de un entrenador holandés, cuyas emociones, expresiones faciales y conducta, varían de un extremo a otro como si cual ciclotímico se tratase. Por supuesto, tendrán el aliento de unos pocos (pero al fin y al cabo unos) simpatizantes del pelo bien corto, que para eso son producto denominación de origen.

Como rivales, el Inter de Milano, el carácter diametralmente opuesto. Mamma Mía, improvisación, los piaceres de la vita, y siempre una sonrisa en un rostro que a veces pudiera ser traidor. Al mando no podría haber otro sino, ese portugués....Chulería y marrullería convertidos en táctica; un auténtico Maquiavelo al que el fin le importa más que los medios. Como aliento de otros pocos, macarras pseudofashion o fashion victims, que desvirtúan la elegancia que al menos portaron esos sureños de Familia con nombre y sobre los que tantas películas se rodaron.

Ambos grupos sociales son dignos de ser especímenes de estudio protegidos, ya que por fortuna parecen estar en peligro de extinción.

Volviendo al positivismo con el que se quiso crear este blog, eso sí, a centrarse sobre el césped y el balón, que buen fútbol, seguro veremos esta noche.